Ese café que nos prometimos no llegó.
Esa salida con nuestros perros para que se reencontraran, tampoco pasó.
Ese ‘en estos días venimos a ver a los niños’, menos aún.
Y el ‘hay que ponernos de acuerdo para que nos visiten’, nunca ocurrió.
¿Cuántos cafés estamos dispuestos a dejar pasar? ¿Cuántos ‘algún día nos vemos’ seguiremos diciendo, como si fuéramos eternos?
El 24 de junio de 2026, muchos venezolanos entendimos que basta poco más de 30 segundos para perderlo todo, incluso la vida. Ese día nos vimos cara a cara con el miedo y comprendimos que somos minúsculos frente a la fuerza inimaginable de la tierra; Dios nos recordó que solo estamos de paso.
Hoy, el cielo se vistió de un naranja que cambió el ambiente por completo. Se sentía como una burbuja, como si las almas se estuvieran despidiendo para irse al cielo; me gusta creer que fue así.
A todos los que perdieron familiares, amigos, compañeros, vecinos o conocidos; a quienes lo perdieron todo: los abrazo fuerte. Enciendo una velita a diario para que quienes deban partir, lo hagan con luz, y para que quienes nos quedamos, encontremos la resignación, el amor y la resiliencia necesarios para salir adelante.
En honor a Yin, Francisco y su familia perruna, Paola y su papá Ronald
Siempre los recordaremos